Parashat Vayishlaj (Génesis 32–36): resumen y comentarios

Resumen

Yaakov vuelve a la tierra de Canaán y envía mensajeros a su hermano Esav. Regresan con una noticia inquietante: Esav viene a su encuentro con cuatrocientos hombres. Yaakov siente miedo y angustia, divide su campamento en dos, ora a Hashem («soy demasiado pequeño para todos los favores») y prepara un regalo de ganado para su hermano (32:4-22).

Esa noche cruza el vado del Yabok con su familia y se queda solo. Un hombre lucha con él hasta que amanece, le toca el muslo y lo deja cojo. Yaakov le dice: «No te dejaré hasta que me bendigas». El hombre le cambia el nombre: ya no será Yaakov, sino Yisrael, «porque has luchado con D-os y con los hombres y has vencido». Yaakov llama al lugar Peniel; por eso los hijos de Israel no comen el nervio ciático (32:23-33).

Esav llega corriendo, lo abraza, se echa sobre su cuello, lo besa y los dos lloran. Yaakov le insiste en que acepte el regalo, y cada uno sigue su camino. Yaakov se establece en Sijem y compra un campo (cap. 33).

Allí ocurre la tragedia de Diná, hija de Leá: Shejem la toma por la fuerza. Sus hermanos Shimón y Leví responden con engaño y matan a los hombres de la ciudad, y Yaakov les reprocha que lo han puesto en peligro (cap. 34).

Hashem manda a Yaakov a subir a Betel, y allí se le aparece de nuevo y le confirma su nombre de Yisrael. Muere Débora, la nodriza de Rivká; Rajel muere al dar a luz a Biniamín, y Yaakov la sepulta en el camino de Efrat. Reuvén ofende a Bilhá, y el texto enumera a los doce hijos. Muere Yitsjak a los 180 años y lo sepultan Esav y Yaakov. La porción termina con la descendencia de Esav y los reyes de Edom (caps. 35-36).

Parashat Vayishlaj («y envió») es la octava porción del libro de Bereshit (Génesis 32:4–36:43) y se lee el Shabat del 28 de noviembre de 2026. También se escribe Vayishlach, Vaishlaj o Vayishlah. Toma su nombre de las primeras palabras: «Y envió Yaakov mensajeros delante de sí a Esav, su hermano» (32:4).

La tradición propone leer cada porción en cuatro pasos: lo que el texto dice, lo que insinúa, lo que los sabios explican y lo que esconde. Vamos por partes.

Peshat: el sentido simple

Empecemos por lo que el texto dice, sin añadirle nada.

La porción empieza con un hombre que se prepara. Cuando los mensajeros vuelven con la noticia de que Esav viene con cuatrocientos hombres, el texto dice: «Yaakov tuvo mucho miedo y se angustió» (32:8). Y hace tres cosas: divide su campamento en dos, «si Esav viene a un campamento y lo ataca, el otro escapará» (32:9); ora (32:10-13); y prepara un regalo, que envía en tandas, con distancia entre una y otra (32:14-22). En su oración dice: «Soy demasiado pequeño para todos los favores y toda la verdad que has hecho con tu siervo; con mi bastón crucé este Jordán, y ahora soy dos campamentos» (32:11).

La escena nocturna es breve y misteriosa. «Y Yaakov se quedó solo, y un hombre luchó con él hasta que subió el alba» (32:25). El hombre le toca el hueco del muslo, y Yaakov queda cojo (32:26). Le dice: «Suéltame, que ha subido el alba», y Yaakov responde: «No te soltaré hasta que me bendigas» (32:27). El nombre cambia: «Ya no se llamará Yaakov tu nombre, sino Yisrael, porque has luchado con D-os y con hombres, y has vencido» (32:29). Yaakov llama al lugar Peniel: «he visto a D-os cara a cara, y mi vida ha sido salvada» (32:31). Y el narrador cierra con una costumbre: «por eso los hijos de Israel no comen el nervio ciático hasta hoy» (32:33).

El encuentro con Esav es lo contrario de lo que se temía. El texto lo describe con cinco verbos seguidos: «Esav corrió a su encuentro, lo abrazó, se echó sobre su cuello, lo besó, y lloraron» (33:4). Yaakov le dice: «He visto tu rostro como se ve el rostro de D-os, y me has recibido con agrado» (33:10).

Después de Sijem, el texto cuenta, sin adornos, la tragedia de Diná (34:1-2), la respuesta de Shimón y Leví (34:25-26) y el reproche de Yaakov: «Me han puesto en un grave aprieto» (34:30).

El capítulo 35 está lleno de despedidas. Hashem manda a Yaakov a Betel, y antes de subir, él pide a los suyos que aparten los dioses extraños (35:2). Mueren Débora, Rajel («Ben Oní», dice ella al nacer su hijo, y Yaakov lo llama Biniamín, 35:18) y, al final, Yitsjak, a los 180 años, y sus hijos Esav y Yaakov lo sepultan juntos (35:29).

Remez: lo insinuado en las letras

Remez significa «insinuación». Aquí la lectura se detiene en las letras y en los números: en cómo una palabra, al sumar el valor de sus letras (la guematría), coincide con otra que ilumina su sentido. El gran recopilador de estas pistas es el Baal HaTurim, Rabino Yaakov ben Asher (siglos XIII-XIV), autor del Arba Turim. En Vayishlaj señala, entre otras, estas ocho.

La primera, en el ganado de Yaakov. «Li shor» (לי שור), «tengo un buey» (32:6), suma 546, igual que «shenolad Yosef» (שנולד יוסף), «que nació Yosef». El Baal HaTurim explica que Yosef es el adversario de Esav.

La segunda, en la oración. Las letras iniciales de «hatzileni na miyad» (הצילני נא מיד, 32:12), «líbrame, por favor, de la mano de», forman, reordenadas, Hamán (המן): Esav y su descendiente.

La tercera, en el combate. «Vayeavek» (ויאבק), «y luchó» (32:25), suma 119, igual que kisé hakavod (כסא הכבוד), «el trono de la gloria», que suma 118, con el kolel. El Baal HaTurim lo lee como que levantaron polvo hasta el trono de la gloria.

La cuarta, en el adversario. «Ish imó» (איש עמו), «un hombre con él», suma 427, igual que «Esav Edom» (עשו אדום): el hombre que luchó con él era el ángel de Esav.

La quinta, también en el combate. Las letras finales de «vayeavek ish imó» (ויאבק איש עמו) forman kash (קשו), «paja»: el Baal HaTurim lo relaciona con que la casa de Esav será «paja» (Abdías 1:18).

La sexta, en el muslo. «Bejaf yereijó» (בכף ירכו), «en el hueco de su muslo» (32:26), suma 338, igual que «lifsolo mikehuná» (לפוסלו מכהונה), «para descalificarlo del sacerdocio»: el Baal HaTurim recuerda que Yaakov había comprado a Esav la primogenitura, a la que correspondía el servicio.

La séptima, en la bendición. «Bercatani» (ברכתני), «me has bendecido» (32:27), suma 682, igual que «hodá livirjatí» (הודה לברכתי), «reconoció mi bendición»: el ángel era el de Esav, y de este modo admitía que Yaakov había recibido la bendición.

La octava, en el beso. «Vayishakehu» (וישקהו), «y lo besó» (33:4), suma 427, igual que «lenoshjehu» (לנושכיהו), «para morderlo». La palabra va marcada con puntos sobre las letras en el rollo de la Torá, y el Baal HaTurim la une con esa lectura: que Esav quiso morderlo.

Drash: la enseñanza de los sabios

Rashí, con el Midrash y el Talmud, recoge aquí las lecciones de los sabios.

Miedo y angustia. «Yaakov tuvo mucho miedo y se angustió» (32:8). Rashí explica la diferencia entre las dos palabras: tuvo miedo de que lo mataran, y se angustió de que, si tenía que defenderse, matara él a otros.

«Soy demasiado pequeño». En su oración, Yaakov dice que se han empequeñecido sus méritos «por todos los favores». Rashí lo explica así: teme que, desde que Hashem le hizo la promesa, haya pecado y por eso pueda ser entregado en manos de Esav (Shabat 32a).

El hombre que lucha. Los sabios identifican al hombre con el ángel de Esav. Y Rashí agrega una enseñanza sobre lo que hacía Yaakov a solas: «Yaakov se quedó solo» porque se había olvidado unos pequeños cántaros y volvió a por ellos (Julín 91a). Los justos aprecian tanto lo suyo, que no dejan atrás ni lo pequeño.

El nuevo nombre. «Ya no se dirá Yaakov». Rashí lo interpreta: ya no se dirá que las bendiciones vinieron a ti con engaño y argucia, sino con nobleza y a cara descubierta. Y el ángel le dice que Hashem se le aparecerá en Betel, y que allí le cambiará el nombre y lo bendecirá.

El sol. El texto dice que «le brilló el sol» al pasar Peniel (32:32). Rashí lo toma como una lectura sencilla (había amanecido) y como otra más: el sol brilló para curar su cojera, y las horas en que se apresuró a ponerse cuando salió de Beer Sheva, se apresuró ahora a salir para él.

El beso de Esav. La palabra «y lo besó» lleva puntos en el rollo. Rashí cuenta que hay una discusión: algunos dicen que los puntos indican que no lo besó con todo el corazón. Pero Rabí Shimón bar Yojai dice: es una regla sabida que Esav odia a Yaakov, pero en aquel momento se le conmovió la compasión y lo besó con todo su corazón.

Sod: lo oculto

El Zóhar

El Zóhar abre la porción con una pregunta sobre los ángeles: «Y envió Yaakov mensajeros», y Rabí Yehudá cita el versículo «Porque a sus ángeles ordenará sobre ti para que te guarden en todos tus caminos» (Salmos 91:11). Cuando una persona llega al mundo, la inclinación al mal la acompaña desde el primer momento, y es la que la acusa siempre, como dice el versículo «a la puerta el pecado acecha» (Génesis 4:7).

Sobre el combate, el Zóhar explica la palabra vayeavek, «y luchó»: viene de avak, «polvo». La edición hebrea que usamos añade, con palabras de Rabí Yehoshúa ben Leví, que levantaron polvo con sus pies hasta el trono de la gloria, el lugar del juicio, y que el ángel era el príncipe de Esav, Samael. Y Rabí Shimón agrega una distinción: el avak, «polvo fino», es lo que queda del fuego y no da fruto, mientras que el afar, «tierra», es de donde salen todos los frutos.

El atributo: la humildad frente al orgullo

Rabí Shimón cita el versículo «Más vale el humilde que tiene un siervo que el que se engrandece y le falta pan» (Proverbios 12:9), y lo dice de la inclinación al mal: siempre acusa a las personas, y les levanta el corazón en orgullo, y las va llevando tras de sí hasta que las arrastra a la Guehenom. Es la misma lección de Yaakov, que antes de enfrentarse a Esav se declara «demasiado pequeño».

Más comentarios de la semana en la lista de parashiot.

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Fuentes

  • Génesis 32:4–36:43 (texto de la parashá; traducción nuestra)
  • Rashí sobre Génesis 32:8, 11, 25, 29, 32 y 33:4 (texto hebreo de Sefaria)
  • Baal HaTurim sobre Génesis 32 y 33 (texto hebreo; guematrías y letras recalculadas)
  • Talmud de Babilonia, Julín 91a (el combate de Yaakov), citado por Rashí
  • Zóhar I, parashá Vayishlaj (texto hebreo de Sefaria-Data; traducción nuestra)

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