Parashat Bereshit (Génesis 1–6): resumen y comentarios

Resumen

La Torá empieza con la creación del mundo en seis días. Hashem crea la luz, el cielo, la tierra y el mar, la vegetación, el sol, la luna y las estrellas, los peces y las aves, los animales de la tierra, y por último al ser humano, varón y mujer, «a su imagen». Al terminar, lo ve todo y dice que es «muy bueno». El séptimo día descansa, lo bendice y lo santifica (1:1–2:3).

El texto vuelve a contar la creación del ser humano: Hashem lo forma del polvo de la tierra y sopla en su nariz un aliento de vida, y lo pone en el jardín de Edén con dos árboles: el árbol de la vida y el árbol del conocimiento del bien y del mal. Dice que no es bueno que el hombre esté solo y le forma una compañera del costado (2:4-25).

La serpiente habla con la mujer y le dice que no morirá si come del árbol prohibido. Ella come y da a su marido, que también come. Se les abren los ojos y se dan cuenta de que están desnudos. Cuando Hashem pregunta «¿dónde estás?», se esconden. Se pronuncian las consecuencias, y los expulsan del jardín (cap. 3).

Nacen Caín y Abel. Abel, pastor, y Caín, agricultor, traen ofrendas; la de Abel es aceptada y la de Caín, no. Caín se enoja, y Hashem le advierte que el pecado acecha a la puerta pero que puede dominarlo. Caín mata a su hermano, y Hashem le dice: «La voz de la sangre de tu hermano clama a Mí desde la tierra». Caín queda errante (cap. 4).

Siguen las generaciones desde Adán hasta Noaj. Janoj «caminó con D-os, y ya no estuvo, porque D-os se lo llevó». Después, la maldad en la tierra crece tanto que Hashem se arrepiente de haber creado al hombre, pero «Noaj halló gracia a los ojos de Hashem» (caps. 5–6:8).

Parashat Bereshit («en el principio») es la primera porción del libro de Bereshit y de toda la Torá (Génesis 1:1–6:8). Se lee el Shabat siguiente a Simjat Torá: el 10 de octubre de 2026 y el 30 de octubre de 2027. También se escribe Bereshis, Bereishit, Breshit o Génesis. Toma su nombre de la primera palabra de la Torá: «En el principio» (1:1).

La tradición propone leer cada porción en cuatro pasos: lo que el texto dice, lo que insinúa, lo que los sabios explican y lo que esconde. Vamos por partes.

Peshat: el sentido simple

Empecemos por lo que el texto dice, sin añadirle nada.

Lo primero es el ritmo. Cada día de la creación empieza con «Y dijo D-os» y termina con la misma fórmula: «Y fue la tarde y fue la mañana, el día…» (1:5, 1:8, 1:13). Y cada obra se evalúa: «Y vio D-os que era bueno». Al final, cuando ya está el ser humano, el texto cambia la palabra: «Y vio D-os todo lo que había hecho, y he aquí que era muy bueno» (1:31).

Del ser humano se dice algo que no se dice de nada más: «Y creó D-os al hombre a su imagen; a imagen de D-os lo creó; varón y mujer los creó» (1:27). Y el séptimo día no se parece a los demás: «Y bendijo D-os el día séptimo y lo santificó» (2:3).

El capítulo 2 vuelve a contar, con otro enfoque. El ser humano se forma «del polvo de la tierra» y recibe «aliento de vida» en la nariz (2:7). El primer «no es bueno» de la Torá aparece aquí: «No es bueno que el hombre esté solo» (2:18).

La escena de la serpiente es breve, y el texto la cuenta con verbos de mirar: la mujer «vio» que el árbol era bueno para comer, agradable a los ojos y deseable para hacer sabio, tomó, comió y dio a su marido (3:6). Y la reacción es doble: «se les abrieron los ojos» y «se dieron cuenta de que estaban desnudos» (3:7). Cuando Hashem los busca, la primera pregunta es: «¿Dónde estás?» (3:9).

La historia de Caín y Abel tiene dos preguntas famosas. Hashem pregunta: «¿Dónde está Abel, tu hermano?», y Caín responde: «No sé; ¿acaso soy yo el guardián de mi hermano?» (4:9). Y Hashem le dice: «La voz de la sangre de tu hermano clama a Mí desde la tierra» (4:10).

El capítulo 5 es una lista con un estribillo: «y murió». Solo se rompe en un caso: «Janoj caminó con D-os, y no estuvo, porque D-os lo tomó» (5:24). Y la porción termina con dos frases opuestas: «Y vio Hashem que la maldad del hombre era mucha» (6:5), y «Noaj halló gracia a los ojos de Hashem» (6:8).

Remez: lo insinuado en las letras

Remez significa «insinuación». Aquí la lectura se detiene en las letras y en los números: en cómo una palabra, al sumar el valor de sus letras (la guematría), coincide con otra que ilumina su sentido. El gran recopilador de estas pistas es el Baal HaTurim, Rabino Yaakov ben Asher (siglos XIII-XIV), autor del Arba Turim. En Bereshit señala, entre otras, estas ocho.

La primera, en la primera frase. «Bereshit bará» (בראשית ברא), «en el principio creó» (1:1), suma 1116, igual que «beRosh HaShaná nivrá» (בראש השנה נברא), «en Rosh Hashaná fue creado»: el Baal HaTurim lo lee como que el mundo fue creado en Rosh Hashaná.

La segunda, en la verdad. Las letras finales de «Bereshit bará Elokim» (בראשית ברא אלהים) son las de emet (אמת), «verdad»: Hashem creó el mundo con verdad, como dice el versículo «el principio de tu palabra es verdad» (Salmos 119:160).

La tercera, en la luz. «Et haor» (את האור), «la luz» (1:4), suma 613, igual que «baTorá» (בתורה), «en la Torá»: el número de los preceptos.

La cuarta, también en la luz. Las letras finales de «et haor ki tov» (את האור כי טוב) son las de brit (ברית), «pacto».

La quinta, en la semilla. Las letras iniciales de «mazria zera lemineihu» (מזריע זרע למינהו, 1:12), «que da semilla según su especie», forman mazal (מזל): el Baal HaTurim recuerda lo que dicen los sabios, que no hay hierba que no tenga arriba un mazal que le diga: «Crece».

La sexta, en el cielo y la tierra. «Behibaram» (בהבראם), «cuando fueron creados» (2:4), tiene las mismas letras que «beAvraham» (באברהם), «en Abraham»: el cielo y la tierra fueron creados en mérito de Abraham.

La séptima, en el aliento. Las letras finales de «vayipaj be’apav nishmat jaim» (ויפח באפיו נשמת חיים, 2:7), «y sopló en su nariz aliento de vida», forman jotam (חותם), «sello». Y las iniciales de «haadam lenefesh jayá» (האדם לנפש חיה), «el hombre en alma viviente», forman, reordenadas, jalá (חלה), «la jalá»: el Baal HaTurim recuerda lo que dicen los sabios, que el ser humano fue la jalá, la primera porción, del mundo.

La octava, en la conversación con Adán. Las letras finales de «asher tzivitija levilti ajol» (אשר צויתיך לבלתי אכל, 3:11), «que te había ordenado no comer», forman rajil (רכיל), «chismoso»: según el Baal HaTurim, «caminaste en el consejo del chismoso».

Drash: la enseñanza de los sabios

Rashí, con el Midrash y el Talmud, recoge aquí las lecciones de los sabios.

¿Por qué empezar aquí? La primera frase de Rashí es una pregunta: Rabí Yitsjak dijo que la Torá debería haber empezado por «Este mes será para ustedes el primero de los meses» (Éxodo 12:2), el primer precepto que recibió Israel. ¿Por qué empieza con la creación? Para que, si las naciones dicen a Israel «ustedes son ladrones, porque conquistaron las tierras de siete pueblos», Israel responda: «Toda la tierra es del Santo, bendito sea; Él la creó y se la dio a quien le pareció justo».

Una palabra que se dice de la Torá y de Israel. Rashí explica que bereshit, «en el principio», se refiere a lo que los sabios llaman «el principio»: la Torá, que «es el principio de sus caminos» (Proverbios 8:22), e Israel, «principio de su cosecha» (Jeremías 2:3).

«D-os», con justicia y con misericordia. El texto dice «creó D-os» (Elokim), y no «creó Hashem». Rashí explica que primero se pensó crear el mundo con el atributo del juicio; vio que así no subsistiría, y le adelantó el atributo de misericordia y los unió. Por eso después dice «el día en que Hashem D-os hizo la tierra y el cielo» (2:4).

Dos formaciones. «Y formó» (vayitzer, 2:7) lleva dos yod. Rashí lo explica: dos formaciones, una para este mundo y otra para la resurrección de los muertos. En los animales, que no se presentan a juicio, no se escribe con dos yod.

«Una ayuda frente a él». «Haré para él una ayuda frente a él» (2:18). Rashí lee: si es digno, será una ayuda; si no, será «frente a él», para luchar contra él.

El pecado a la puerta. Cuando Hashem dice a Caín que «a la puerta el pecado acecha» (4:7), Rashí explica: a la puerta de tu tumba está acechando tu pecado; es la inclinación al mal, que siempre desea hacerte tropezar. Y agrega: «Y tú podrás dominarlo: si quieres, puedes vencerlo».

Janoj. «Janoj caminó con D-os, y ya no estuvo» (5:24). Rashí explica que Janoj era justo pero fácil de desviar, y que Hashem se lo llevó antes de tiempo para que no se pervirtiera. Por eso el texto no dice «y murió», sino «y ya no estuvo»: para completar sus años.

Sod: lo oculto

El Zóhar

El Zóhar empieza con una imagen: «Como el lirio entre los cardos» (Cantares 2:2). Rabí Jizkiyá pregunta: ¿quién es el lirio? La Congregación de Israel (Kneset Yisrael). Y explica: como el lirio entre los cardos tiene rojo y blanco, así la Congregación de Israel tiene juicio y misericordia. Como el lirio tiene trece pétalos, a la Congregación de Israel la rodean los trece atributos de misericordia.

Y lo ve escrito en el texto: desde la primera vez que aparece «D-os» (Elokim) en la Torá hasta la segunda, hay trece palabras: «et hashamáyim veet haáretz vehaáretz hayetá tohu vavohu vejoshej al penei tehom veruaj» (1:1-2). Son los trece pétalos. Y desde la segunda vez hasta la tercera hay cinco palabras («meraféjet al penei hamáyim vayómer»), que son los cinco pétalos fuertes que rodean al lirio y que son la «copa de salvaciones» (Salmos 116:13). Por eso la copa de la bendición se alza sobre cinco dedos.

La sefirá: Maljut

La Congregación de Israel corresponde a Maljut, la última de las sefirot, la que recibe la luz de las superiores. Puedes ver dónde se ubica en la guía de las sefirot. El Zóhar abre la Torá con una flor que reúne los dos colores: el juicio y la misericordia.

Más comentarios de la semana en la lista de parashiot.

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Fuentes

  • Génesis 1:1–6:8 (texto de la parashá; traducción nuestra)
  • Rashí sobre Génesis 1:1; 2:7, 18; 4:7 y 5:24 (texto hebreo de Sefaria)
  • Baal HaTurim sobre Génesis 1, 2 y 3 (texto hebreo; guematrías y letras recalculadas)
  • Zóhar I, comienzo de la parashá Bereshit (texto hebreo de Sefaria-Data; traducción nuestra)

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