Parashat Lej Lejá (Génesis 12–17): resumen y comentarios
Lectura con la voz de tu dispositivo.
Resumen
Hashem le dice a Avram: «Vete de tu tierra, de tu parentela y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré». Le promete hacerlo una gran nación, bendecirlo, engrandecer su nombre, y que en él serán bendecidas todas las familias de la tierra. Avram tiene setenta y cinco años cuando parte de Jarán con su esposa Sarai, su sobrino Lot y todo lo que habían reunido. Llega a Canaán y levanta altares (12:1-9).
Hay hambre en la tierra y Avram baja a Egipto. Para que no lo maten por su esposa, dice que es su hermana. Faraón la toma, pero Hashem lo castiga con plagas y se la devuelve. Avram sube de nuevo, muy rico. Entre sus pastores y los de Lot hay disputas, y se separan: Lot elige el valle del Jordán, junto a Sodoma, y Avram se queda en Canaán, donde Hashem le promete toda la tierra (12:10–13:18).
Cuatro reyes derrotan a cinco, y se llevan cautivo a Lot. Avram persigue con trescientos dieciocho hombres de su casa y lo rescata. Melquisedec, rey de Salem y sacerdote del D-os Altísimo, le saca pan y vino y lo bendice; Avram le da un diezmo y rechaza el botín para el rey de Sodoma (cap. 14).
Hashem le dice: «No temas, Avram, Yo soy tu escudo; tu recompensa será muy grande». Avram, que no tiene hijos, le pregunta qué le dará. Hashem lo saca fuera: «Mira el cielo y cuenta las estrellas... así será tu descendencia». «Y creyó en Hashem, y se lo contó por justicia». En el pacto entre las piezas, Hashem le anuncia que su descendencia será forastera cuatrocientos años en una tierra ajena (cap. 15).
Sarai, que no tiene hijos, da a su sierva Hagar a Avram; Hagar queda embarazada y huye, y un ángel la hace volver y le dice que su hijo se llamará Ismael (cap. 16). Cuando Avram tiene noventa y nueve años, Hashem le dice: «Yo soy El Shakai; camina ante Mí y sé íntegro». Le cambia el nombre a Avraham y el de Sarai a Sará, le da el pacto de la circuncisión y le anuncia que Sará tendrá un hijo, Yitsjak. Avraham se circuncida ese mismo día, junto con Ismael y toda su casa (cap. 17).
Parashat Lej Lejá («vete») es la tercera porción del libro de Bereshit (Génesis 12:1–17:27). Se lee el Shabat del 24 de octubre de 2026 y el del 13 de noviembre de 2027. También se escribe Lej Leja, Lech Lecha, Lekh Lekha o Lej Lecha. Toma su nombre de las primeras palabras: «Y dijo Hashem a Avram: Vete de tu tierra» (12:1).
La tradición propone leer cada porción en cuatro pasos: lo que el texto dice, lo que insinúa, lo que los sabios explican y lo que esconde. Vamos por partes.
Peshat: el sentido simple
Empecemos por lo que el texto dice, sin añadirle nada.
Lo primero es cómo empieza: sin presentación. Hasta ahora, el texto solo ha dicho de Avram que era hijo de Téraj, que su esposa era Sarai y que no tenía hijos (11:27-30). Y de repente, una orden: «Vete de tu tierra, de tu parentela y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré» (12:1). El texto no dice cuál es la tierra. A continuación, siete promesas en una sola frase (12:2-3), y la respuesta de Avram, que ocupa una línea: «Y fue Avram, como le había dicho Hashem» (12:4), y su edad: setenta y cinco años (12:4).
Después viene el recorrido: Avram pasa por la tierra hasta Sijem y construye allí un altar (12:6-7), y más adelante otro cerca de Betel (12:8). Y el texto cuenta lo que ocurre cuando falta el pan: «Hubo hambre en la tierra, y Avram bajó a Egipto» (12:10).
La separación con Lot tiene una frase memorable: «Que no haya discordia entre tú y yo…, porque somos hermanos» (13:8). Avram deja a Lot elegir y Lot elige el valle del Jordán, «como el jardín de Hashem» (13:10).
En el capítulo 14, el rescate de Lot es el único episodio de guerra en la vida de Avram: trescientos dieciocho hombres de su casa (14:14). Y al regresar, Avram rechaza el botín con una frase: «No tomaré ni un hilo ni una correa de sandalia» (14:23).
El capítulo 15 es una conversación. Avram se queja: «Señor Hashem, ¿qué me darás, si me voy sin hijos?» (15:2), y Hashem responde con una imagen: «Mira el cielo… así será tu descendencia». Y el texto dice, con una sola frase: «Y creyó en Hashem, y Él se lo contó como justicia» (15:6).
Y el cierre del capítulo es el pacto de las piezas: animales partidos, aves, un sueño profundo, y un horno humeante y una antorcha de fuego que pasan entre las piezas (15:9-17).
El capítulo 17 abre con una nueva presentación: «Yo soy El Shakai; camina ante Mí y sé íntegro» (17:1). Los nombres cambian: Avram pasa a ser Avraham «porque padre de muchas naciones te he puesto» (17:5), y Sarai pasa a ser Sará (17:15). La señal del pacto es la circuncisión al octavo día (17:12). Y Avraham, ese mismo día, circuncida a Ismael y a todos los varones de su casa (17:23).
Remez: lo insinuado en las letras
Remez significa «insinuación». Aquí la lectura se detiene en las letras y en los números: en cómo una palabra, al sumar el valor de sus letras (la guematría), coincide con otra que ilumina su sentido. El gran recopilador de estas pistas es el Baal HaTurim, Rabino Yaakov ben Asher (siglos XIII-XIV), autor del Arba Turim. En Lej Lejá señala, entre otras, estas ocho.
La primera, en la primera orden. «Lej lejá» (לך לך), «vete» (12:1), suma 100. El Baal HaTurim lo lee de dos maneras: cuando Avraham tuviera cien años, nacería Yitsjak; y, como Avram tenía setenta y cinco años al salir (12:4) y vivió ciento setenta y cinco en total, a partir de aquí viviría exactamente cien años más.
La segunda, en la tierra. «Arekjá» (אראך), «te mostraré» (12:1), suma 222, igual que «be’ananim» (בעננים), «en nubes»: el Baal HaTurim lo lee como que las nubes iban delante de él y le mostraban el camino.
La tercera, en la bendición. «Va’avarejejá» (ואברכך), «y te bendeciré» (12:2), suma 249, y Avraham (אברהם) suma 248: con el kolel, coinciden.
La cuarta, en los enemigos. «Umekalelejá a’or» (ומקללך אאור), «y al que te maldiga, maldeciré» (12:3), suma 434, igual que «zé Bil’am habá lekalel banéjá» (זה בלעם הבא לקלל בניך), «este es Bilam, que vendrá a maldecir a tus hijos».
La quinta, en el rey. Las letras iniciales de «mélej Shalem» (מלך שלם, 14:18) forman, reordenadas, Shem (שם): el Baal HaTurim, como Rashí, lee que Melquisedec es Shem, hijo de Noaj.
La sexta, en el nombre. «Av hamón» (אב המון), «padre de multitud» (17:4), suma 104, y aparece dos veces en el texto: 208, igual que Yitsjak (יצחק). Y «arbé» (ארבה), «multiplicaré», suma también 208.
La séptima, en el horno. Las letras iniciales de «vaalatá hayá vehiné tanur» (ועלטה היה והנה תנור, 15:17), leídas al revés, forman tohu (תוהו): el Baal HaTurim lo lee como una alusión a que le mostró los exilios, que se parecen a lo informe y vacío.
La octava, en Yitsjak. «Veet briti akim et Yitsjak» (17:21): las letras iniciales de «asher kidesh yedid mibeten» (אשר קדש ידיד מבטן), «el que santificó al amado desde el vientre», forman akim (אקים), «estableceré».
Drash: la enseñanza de los sabios
Rashí, con el Midrash y el Talmud, recoge aquí las lecciones de los sabios.
«Vete para tu bien». Lej lejá, dice Rashí, quiere decir «para tu placer y para tu bien». Aquí no mereces tener hijos; allá te haré una gran nación, y daré a conocer tu nombre en el mundo.
Tres cosas que el camino quita. Rashí explica por qué Hashem le da tres bendiciones: el camino disminuye tres cosas: los hijos, el dinero y el nombre. Por eso Hashem le promete las tres: «una gran nación» (hijos), «te bendeciré» (dinero) y «engrandeceré tu nombre».
«Te mostraré». El texto no le dice qué tierra. Rashí explica que no se la reveló de inmediato para hacérsela más querida y para darle premio por cada palabra, y lo compara con la atadura de Yitsjak: «tu hijo, tu único… a uno de los montes que te diré».
«Las almas que hicieron en Jarán». El texto dice que Avram llevó consigo «las almas que habían hecho en Jarán» (12:5). Rashí lo explica: eran las personas que acercó a Hashem; Avraham convertía a los hombres y Sará a las mujeres, y el texto se lo cuenta como si las hubieran hecho.
318. «Sus iniciados, trescientos dieciocho» (14:14). Rashí cuenta que los sabios dicen que era solo Eliezer, porque 318 es el valor numérico de su nombre.
«Y lo contó como justicia». Sobre «y creyó en Hashem» (15:6), Rashí explica que Avram no pidió una señal por la promesa del hijo, pero sí por la de la tierra: «¿Cómo sabré que la heredaré?». Y Hashem le contó como mérito y justicia la fe con la que creyó.
«Shakai» e íntegro. Cuando Hashem dice «Yo soy El Shakai» (17:1), Rashí explica el nombre: «Yo soy aquel cuya divinidad basta (dai) para toda criatura», y por eso: «camina ante Mí». Y «sé íntegro»: según el Midrash, por el precepto de la circuncisión, porque mientras tengas el prepucio tienes un defecto ante Hashem.
Sod: lo oculto
El Zóhar
El Zóhar se pregunta qué quiere decir lej lejá. Rabí Elazar responde: «para ti», para repararte y fortalecer tu grado; no te conviene quedarte aquí entre estos malvados. Y agrega un secreto: Hashem había dado a Avraham un espíritu de sabiduría, y él conocía las fuerzas que gobiernan los distintos lugares del mundo. Las pesaba y las calculaba, y cuando llegó al punto central, ya no le salían las cuentas: vio que la fuerza que había allí era profunda y oculta, y no pudo adherirse a su voluntad. Por eso salieron de Ur de los caldeos y llegaron a Jarán.
Cuando Hashem vio esa inquietud y ese deseo, se reveló a él y le dijo «lej lejá», «para conocerte y repararte». Y el Zóhar explica cada palabra: meartzejá, «de tu tierra», es del lado de la tierra al que te aferrabas; mimoladtejá, «de tu parentela», es de la sabiduría con la que calculas tu nacimiento, la hora y la estrella bajo la que naciste; umibeit avijá, «de la casa de tu padre», es no depender de ello. Y el aréts asher areká, «la tierra que te mostraré», es lo que no pudiste comprender.
El Zóhar cuenta también las siete bendiciones: lej lejá es la primera («una gran nación»), «de tu tierra» la segunda («te bendeciré»), «de tu parentela» la tercera («engrandeceré tu nombre»), y «de la casa de tu padre» la cuarta («serás una bendición»); y luego «bendeciré a los que te bendigan», «al que te maldiga maldeciré» y «serán bendecidas en ti todas las familias». Cuando recibió esas siete, el texto dice: «Y fue Avram como Hashem le había dicho».
El atributo: dejar el cálculo
Rashí y el Zóhar coinciden en una idea: la fe de Avraham empieza cuando deja de calcular. Rashí lo dice con las estrellas: «sal de tu astrología» (15:5), y el Zóhar con la hora de su nacimiento. Es el primer paso de todo el libro: salir sin saber a dónde.
Más comentarios de la semana en la lista de parashiot.
Novedades de Ancient Gate Press
Te avisaremos cuando haya libros nuevos, muestras y novedades de la editorial. Sin spam.
Fuentes
- Génesis 12:1–17:27 (texto de la parashá; traducción nuestra)
- Rashí sobre Génesis 12:1, 2, 5; 14:14, 18; 15:6 y 17:1, 5 (texto hebreo de Sefaria)
- Baal HaTurim sobre Génesis 12, 14, 15 y 17 (texto hebreo; guematrías y letras recalculadas)
- Talmud de Babilonia, Nedarim 32a (Melquisedec y Eliezer), citado por Rashí
- Zóhar I, parashá Lej Lejá (texto hebreo de Sefaria-Data; traducción nuestra)