Qué dice el texto sobre el pecado de Sodoma
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En parashat Vayerá, Sodoma desaparece. Y es natural preguntarse qué hizo para merecerlo. La Torá no lo resume en una frase, pero da varias pistas, y el profeta Ezequiel añade una más. Leámoslas tal como están escritas, sin nada más.
Un pecado que ya se conocía
Antes de que Vayerá empiece, el texto ya nos había avisado: «Los hombres de Sodoma eran malos y pecadores contra Hashem en gran manera» (Génesis 13:13). Lo dice el capítulo 13, justo cuando Lot elige instalarse en la llanura del Jordán, cerca de la ciudad.
Un clamor que sube
Cuando Hashem comparte con Abraham lo que va a hacer, no empieza hablando de un pecado concreto, sino de un clamor: «El clamor de Sodoma y Gomorra es grande, y su pecado es muy grave» (18:20). Un clamor es la voz de alguien que sufre. Y fíjate en lo que sigue: «Bajaré y veré si han obrado según el clamor que ha llegado a Mí; y si no, lo sabré» (18:21). Antes de juzgar, el texto presenta una investigación.
Abraham, por su parte, interviene con una pregunta que se ha vuelto famosa: «¿Acaso destruirás al justo con el impío? […] El Juez de toda la tierra, ¿no hará justicia?» (18:23-25). Da por hecho que el juicio de Hashem tiene que ser justo, y lo dice en voz alta.
Lo que pasa en la ciudad
El capítulo 19 muestra el comportamiento de la ciudad. Los dos mensajeros llegan a Sodoma por la tarde y Lot los recibe en su casa, con comida y pan sin levadura (19:3). Pero «antes de que se acostaran, los hombres de la ciudad, los hombres de Sodoma, rodearon la casa, desde el joven hasta el anciano, todo el pueblo, desde cada extremo» (19:4). Piden que les saquen a los huéspedes (19:5).
Dos detalles del texto merecen atención. El primero: no es un grupo marginal; es «todo el pueblo, desde el joven hasta el anciano». El segundo: Lot intenta detenerlos y le responden con desprecio: «Este vino a vivir aquí como forastero, ¿y ya se pone a juzgar?» (19:9). Se acosa a unos viajeros y se desprecia al forastero que protesta.
Lo que añade el profeta
El texto de la Torá nos deja con la violencia contra los huéspedes. Pero siglos después, el profeta Ezequiel hace algo poco habitual: dice, de forma explícita, cuál fue el pecado de Sodoma. Lo escribe así:
«Esta fue la iniquidad de tu hermana Sodoma: soberbia, hartura de pan y una tranquilidad despreocupada tuvo ella y sus hijas; y la mano del pobre y del necesitado no la fortaleció. Se ensoberbecieron e hicieron abominación delante de Mí, y las quité como vi.» (Ezequiel 16:49-50)
Es una lista distinta y concreta: soberbia, abundancia sin compartir y ninguna ayuda al pobre y al necesitado. Nada en esas frases habla de un solo acto; habla de una manera de vivir.
Lo que se ve al juntar las piezas
Si ponemos todo lo anterior sobre la mesa, el texto describe una ciudad con tres rasgos: una injusticia que clama, una violencia colectiva contra el forastero y una abundancia que se cierra sobre sí misma. Y a la vez, el propio capítulo 18 pone enfrente la imagen contraria: Abraham, sentado a la entrada de su tienda, corre al encuentro de unos desconocidos y les ofrece agua, descanso y comida.
Esa es la lectura simple, el peshat. Lo que los sabios añadieron a partir de aquí, y cómo lo entendieron, pertenece a otro nivel. Puedes leer lo que enseñan sobre la visita y la hospitalidad.
Esta lectura forma parte del comentario de Parashat Vayerá.
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Fuentes
- Génesis 13:13; 18:20-33; 19:1-11 (texto hebreo; traducción nuestra)
- Ezequiel 16:49-50 (texto hebreo; traducción nuestra)