Parashat Noaj (Génesis 6–11): resumen y comentarios

Resumen

Noaj, «un hombre justo y íntegro en su generación», caminó con D-os. Mientras tanto, la tierra se había corrompido y estaba llena de violencia. Hashem le dice que ha decidido acabar con toda carne, y le ordena construir un arca de madera de gofer, con tres pisos, una ventana y una puerta, y la cubre de brea por dentro y por fuera. Hashem establece su pacto con Noaj: entrará en el arca con su familia y con una pareja de cada especie. Noaj hizo todo como se le ordenó (6:9-22).

Noaj entra en el arca a los seiscientos años, con sus tres hijos, su esposa y las esposas de ellos, y las especies de animales. Siete días después, se abren las fuentes del gran abismo y las compuertas del cielo, y llueve cuarenta días y cuarenta noches. Las aguas crecen durante ciento cincuenta días y cubren los montes más altos (cap. 7).

Hashem «se acordó de Noaj», hace pasar un viento sobre la tierra, y las aguas bajan. El arca se posa en el monte Ararat. Noaj envía un cuervo y luego una paloma, que regresa con una hoja de olivo en el pico. Al cabo de más de un año sale del arca, y ofrece sacrificios. Hashem dice que no volverá a maldecir la tierra (cap. 8).

Hashem bendice a Noaj y a sus hijos y establece su pacto con todos los seres vivos: no habrá otro diluvio, y la señal es el arco en las nubes. Noaj planta una viña, bebe del vino y se embriaga. Jam lo ve desnudo y se lo cuenta a sus hermanos; Shem y Yéfet lo cubren caminando de espaldas (cap. 9).

Siguen las generaciones de los hijos de Noaj (cap. 10). Toda la tierra tenía una sola lengua, y los hombres dijeron: «Edifiquemos una ciudad y una torre cuya cúspide llegue al cielo, y hagámonos un nombre». Hashem baja, confunde su lengua y los dispersa. La porción termina con la genealogía desde Shem hasta Téraj, padre de Avram, y con la muerte de Haran en Ur de los caldeos (cap. 11).

Parashat Noaj («Noé») es la segunda porción del libro de Bereshit (Génesis 6:9–11:32). Se lee el Shabat del 17 de octubre de 2026 y el del 6 de noviembre de 2027. También se escribe Noaj, Noach o Noé. Toma su nombre de su primer personaje: «Estas son las generaciones de Noaj: Noaj era un hombre justo, íntegro en su generación» (6:9).

La tradición propone leer cada porción en cuatro pasos: lo que el texto dice, lo que insinúa, lo que los sabios explican y lo que esconde. Vamos por partes.

Peshat: el sentido simple

Empecemos por lo que el texto dice, sin añadirle nada.

Lo primero es cómo describe a Noaj: «un hombre justo, íntegro en sus generaciones; con D-os caminó Noaj» (6:9). Y, enfrente, la tierra: «se corrompió la tierra ante D-os y se llenó la tierra de violencia» (6:11). El texto dice dos veces que la violencia llenaba la tierra (6:11, 6:13).

La orden del arca es muy concreta. Trescientos codos de largo, cincuenta de ancho y treinta de alto, de madera de gofer, con compartimentos, brea por dentro y por fuera, una ventana arriba, una puerta en el costado y tres pisos (6:14-16). Y una frase que se repite: «Y Noaj hizo conforme a todo lo que D-os le había ordenado; así hizo» (6:22; 7:5).

El diluvio tiene una cronología precisa. Noaj tiene seiscientos años (7:6); «el día diecisiete del mes segundo» se rompen las fuentes del abismo (7:11); las aguas prevalecen ciento cincuenta días (7:24). Y el punto de giro del relato es una frase breve: «Y D-os se acordó de Noaj» (8:1).

El final del diluvio se cuenta con una paloma. Noaj suelta un cuervo, que va y viene, y luego una paloma, que no halla dónde posarse; a la segunda vez regresa «con una hoja de olivo fresca en el pico» (8:11). Al salir del arca, Noaj levanta un altar, y el texto dice: «El corazón del hombre es malo desde su juventud», pero «no volveré a maldecir la tierra» (8:21).

El pacto tiene una señal: «Mi arco he puesto en la nube» (9:13). Y la escena siguiente muestra a Noaj de otra manera: planta una viña, se embriaga y queda desnudo en su tienda (9:20-21).

La torre de Babel es un relato breve y de ritmo cantado: «Vamos, edifiquemos para nosotros una ciudad y una torre cuya cúspide llegue al cielo, y hagámonos un nombre, para que no nos dispersemos» (11:4). El texto explica el nombre de la ciudad: «Se llamó Babel, porque allí confundió D-os la lengua de toda la tierra» (11:9).

Remez: lo insinuado en las letras

Remez significa «insinuación». Aquí la lectura se detiene en las letras y en los números: en cómo una palabra, al sumar el valor de sus letras (la guematría), coincide con otra que ilumina su sentido. El gran recopilador de estas pistas es el Baal HaTurim, Rabino Yaakov ben Asher (siglos XIII-XIV), autor del Arba Turim. En Noaj señala, entre otras, estas ocho.

La primera, en la integridad. «Hayá» (היה), «era» (6:9), suma 20: el Baal HaTurim lo lee como que Noaj fue íntegro durante las veinte generaciones desde Adán hasta Abraham, pero que cuando llegó Abraham ya no se le consideró íntegro.

La segunda, en el camino. Las letras finales de «haElokim hithalej Noaj» (האלהים התהלך נח, 6:9) forman jajam (חכם), «sabio», como dice el versículo «el que gana almas es sabio» (Proverbios 11:30).

La tercera, en la violencia. La palabra «violencia» (חמס, 6:11) suma 108, igual que «mei Noaj» (מי נח), «aguas de Noaj»: les pagó medida por medida. Y suma lo mismo que guehinom (גיהנם): fueron juzgados con agua hirviendo.

La cuarta, en la destrucción. «Mashjitam» (משחיתם), «los destruyo» (6:13), suma 798, igual que «hi shloshá tefajim» (היא שלשה טפחים), «son tres palmos»: el diluvio destruyó también tres palmos de la capa de tierra que el arado remueve, como dice Rashí.

La quinta, en la luz del arca. «Tzóhar» (צהר), «ventana» o «luz» (6:16), suma 295, igual que «leor haéven» (לאור האבן), «a la luz de la piedra»: coincide con lo que Rashí cuenta, que podía ser una piedra preciosa que los iluminaba.

La sexta, en los animales. «Lejayot itaj» (להחיות אתך), «para mantenerlos vivos contigo» (6:19), suma 880, y «lo trefá velo mejusar ever» (לא טרפה ולא מחוסר אבר), «ni con una lesión mortal ni con un miembro faltante», suma 879: con el kolel, coinciden.

La séptima, en el vino. «Hayáin» (היין), «el vino» (9:21), suma 75, igual que yelalá (יללה), «lamento».

La octava, en la torre. «Safá ejat» (שפה אחת), «una sola lengua» (11:1), suma 794, y leshón hakódesh (לשון הקדש), «la lengua sagrada», suma 795: con el kolel, coinciden. Es lo mismo que dice Rashí.

Drash: la enseñanza de los sabios

Rashí, con el Midrash y el Talmud, recoge aquí las lecciones de los sabios.

«Íntegro en su generación». Rashí da dos lecturas de «en sus generaciones»: unos sabios la leen como un elogio, y si hubiera vivido en una generación de justos, habría sido más justo aún; otros, como un reproche, para su generación era justo, pero en la de Abraham no habría sido nada (Sanedrín 108a).

Con D-os y ante D-os. El texto dice que Noaj «caminó con D-os», mientras que de Abraham dice «caminé delante de Él». Rashí explica la diferencia: Noaj necesitaba un apoyo que lo sostuviera; Abraham se fortalecía y caminaba por su justicia por sí mismo.

Ciento veinte años de arca. ¿Por qué mandó Hashem construir un arca, si tenía tantas formas de salvarlo? Rashí responde: para que la gente de su generación lo viera construyendo durante ciento veinte años, le preguntara qué hacía y él les dijera que Hashem iba a traer un diluvio; tal vez se arrepintieran.

«De poca fe». «Noaj entró en el arca por las aguas del diluvio» (7:7). Rashí dice que Noaj también era de los «de poca fe»: creía y no creía que vendría el diluvio, y no entró en el arca hasta que las aguas lo empujaron.

El Nombre de la justicia. Cuando el texto dice «y D-os se acordó de Noaj» (8:1), Rashí explica que Elokim es el atributo del juicio, y se transformó en misericordia por la oración de los justos; pero la maldad de los malvados convierte la misericordia en juicio.

Dos generaciones. Rashí compara las dos generaciones que fueron castigadas: la del diluvio y la de la torre. Se pregunta cuál fue peor, porque las primeras se perdieron y las segundas, no. Y responde: la generación del diluvio eran ladrones, y había discordia entre ellos, por eso se perdieron; los de la torre se trataban con amor y compañerismo, por eso no fueron destruidos, aunque se rebelaron. La paz entre ellos los protegió, aun en la rebeldía.

Sod: lo oculto

El Zóhar

El Zóhar abre la porción con las palabras «Tu pueblo, todos justos» (Isaías 60:21). Rabí Jiyá enseña que todo Israel tiene parte en el Mundo Venidero porque guardan el pacto sobre el que se sostiene el mundo; y quien lo guarda es llamado tzadik, «justo». Y como ejemplo, Yosef, que por haber guardado el pacto fue llamado justo.

Sobre «un hombre justo», el Zóhar dice: Noaj ish tzadik, «el justo es el fundamento del mundo» (Proverbios 10:25). La tierra se sostiene en él, es el pilar sobre el que se apoya el mundo. Y «con D-os caminó Noaj» significa que nunca se separó de Él. Y agrega un detalle sobre «íntegro»: nació circuncidado, como dice el versículo «camina ante mí y sé íntegro».

También lee el arca. Noaj necesitaba el arca para unirse a ella y conservar la semilla del mundo. ¿Quién es el arca? El arca del pacto. Y hasta que Hashem no estableció el pacto con él («Y estableceré mi pacto contigo, y entrarás en el arca», 6:18), Noaj no entró.

La sefirá: Yesod

Para el Zóhar, «el justo, fundamento del mundo» es el símbolo de Yesod, el fundamento: la sefirá que reúne las fuerzas de las superiores y las transmite hacia abajo. Puedes ver dónde se ubica en la guía de las sefirot. Noaj, que guardó el pacto, es el modelo del justo que sostiene el mundo.

Más comentarios de la semana en la lista de parashiot.

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Fuentes

  • Génesis 6:9–11:32 (texto de la parashá; traducción nuestra)
  • Rashí sobre Génesis 6:9, 13, 14; 7:7; 8:1 y 11:1, 9, 28 (texto hebreo de Sefaria)
  • Baal HaTurim sobre Génesis 6, 9 y 11 (texto hebreo; guematrías y letras recalculadas)
  • Talmud de Babilonia, Sanedrín 108a (citado por Rashí)
  • Zóhar I, parashá Noaj (texto hebreo de Sefaria-Data; traducción nuestra)

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